lunes 16 de noviembre de 2009

RESPONSABILIDADES ELEVADAS

Equilibrados por los principio biblico, pueden ascender a la altura que quieran. Nos alegraría verlos elevar a la noble altura que Dios ha determinado que alcancen. Jesús ama la preciosa juventud; y no le agrada verla crecer con talentos sin cultivar ni desarrollar. Pueden los jóvenes llegar a ser hombres fuertes de principios firmes, capacitados para que se les confíen elevadas responsabilidades, y pueden consagrar lícitamente a este fin todo su vigor.

Pero no cometan jamás crimen tan grande como el de pervertir, para hacer mal y destruir a otros, las facultades que Dios les ha dado. Hay hombres de talento, que usan su habilidad para extender la corrupción y la ruina moral; pero todos ellos están sembrando una semilla que producirá una cosecha que no se enorgullecerán en recoger.

Es cosa terrible usar las capacidades que Dios ha concedido para esparcir daño y desgracia en la sociedad, en vez de bendición. Es también cosa terrible envolver en un pañuelo el talento que se nos confió y esconderlo en el mundo, pues esto es despreciar la corona de la vida.

Dios demanda nuestro servicio. Hay responsabilidades para cada uno; y sólo podemos cumplir la gran misión de la vida cuando aceptamos plenamente estas responsabilidades y las desempeñamos fiel y concienzudamente.

ELENA G. DE WHITE

LA RELIGIÓN ES LA BASE DE LA VIDA

El temor del Señor es fundamento de toda verdadera grandeza. La integridad, la integridad inalterable, es el principio que necesitáis en todas las relaciones de la vida. Llevad con vosotros vuestra religión a la escuela, a la pensión donde vivís, a todas vuestras ocupaciones.

La cuestión importante para vosotros ahora es, cómo escoger y perfeccionar vuestros estudios de modo que mantengáis la solidez y la pureza de un carácter cristiano sin mancha, poniendo todos los intereses y las exigencias temporales en sujeción a las demandas superiores del Evangelio de Cristo.

Debéis ahora edificar de acuerdo con lo que después podréis amueblar, relacionaros con la sociedad y la vida en una forma que responda al propósito que tuvo Dios al crearos.

Como discípulos de Cristo, no se os priva de emprender ocupaciones temporales, pero deberíais llevar vuestra religión con vosotros. Cualquiera sea la empresa para la cual os preparéis, no abriguéis la idea de que no tendréis éxito en ella sin sacrificar los principios.