El hombre no es sólo materia
Cierta vez un conferencista ruso ateo daba una charla para probar que no existe el mundo espiritual, que no hay Dios, y que el hombre es solamente materia y que no tiene alma. Un creyente se puso de pie y pidió permiso para decir unas palabras.Cuando le fue concedido el permiso, tomó una silla plegadiza, la alzó y la arrojó contra el suelo. La observó durante un momento y después avanzó hasta acercarse al conferencista, a quien dio un fuerte golpe en la cara. Como era lógico, causó la indignación de aquél.
Enrojecido de ira y en medio de horribles obscenidades, llamó a sus camaradas comunistas para que arrestaran al atrevido exclamando:
— ¿Cómo se atreve usted a golpearme?
¿Qué razón tiene para ello?
El cristiano replicó:
— Acaba usted de probarnos que miente. Usted ha dicho que todo es materia, y nada más que materia. Lancé la silla al suelo, como es sólo materia, no se enojó por ello. Es pura materia. Al golpearle a usted, ¡su reacción ha sido muy distinta! ¡La materia no se irrita ni se enoja; pero usted sí lo hizo. Por lo tanto, camarada profesor, usted está equivocado. El hombre es algo más que materia: ¡es un ser espiritual!







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