lunes 19 de octubre de 2009

El hombre no es sólo materia

Cierta vez un conferencista ruso ateo daba una charla para probar que no existe el mundo espiritual, que no hay Dios, y que el hombre es solamente materia y que no tiene alma. Un creyente se puso de pie y pidió permiso para decir unas palabras.

Cuando le fue concedido el permiso, tomó una silla plegadiza, la alzó y la arrojó contra el suelo. La observó durante un momento y después avanzó hasta acercarse al conferencista, a quien dio un fuerte golpe en la cara. Como era lógico, causó la indignación de aquél.

Enrojecido de ira y en medio de horribles obscenidades, llamó a sus camaradas comunistas para que arrestaran al atrevido exclamando:
— ¿Cómo se atreve usted a golpearme?
¿Qué razón tiene para ello?

El cristiano replicó:
— Acaba usted de probarnos que miente. Usted ha dicho que todo es materia, y nada más que materia. Lancé la silla al suelo, como es sólo materia, no se enojó por ello. Es pura materia. Al golpearle a usted, ¡su reacción ha sido muy distinta! ¡La materia no se irrita ni se enoja; pero usted sí lo hizo. Por lo tanto, camarada profesor, usted está equivocado. El hombre es algo más que materia: ¡es un ser espiritual!